Por qué existe MitsuMira
No partimos de una idea de negocio buscando un mercado. Partimos de algo que ya hacíamos por gusto, que resultó que otros también necesitaban.

MitsuMira nace de dos oficios distintos que se encontraron en la misma mesa de trabajo: la tecnología y la artesanía.
Carlos pasó años en el lado técnico de proyectos de TI dentro de grandes empresas: ayudando a equipos a definir lo que querían construir, y asegurándose de que efectivamente se construyera. Larissa, en paralelo, llevaba años dedicada a su familia y a la artesanía — cerámica, bordado, lo que cada pieza pidiera — un oficio manual, paciente, que no perdona los detalles mal resueltos.
Las dos cosas se cruzaron en casa. Carlos empezó a imprimir piezas en 3D y a programar pequeños circuitos con sus hijos, sin intención profesional. Larissa empezó a idear con él las herramientas que necesitaba para su trabajo en arcilla — y a decirle, con la honestidad de quien usa algo de verdad, cuáles funcionaban y cuáles no. Esa colaboración silenciosa, repetida durante meses, es la verdadera raíz de MitsuMira: una mirada técnica y una mirada de oficio, corrigiéndose la una a la otra hasta llegar a algo bien hecho.
Esa misma combinación es la que sostiene MitsuMira hoy: la disciplina de planificar y entregar un proyecto técnico, y la exigencia de que cada pieza sea realmente útil — no solo posible. MitsuMira es esa colaboración convertida en negocio.
Pero seguimos siendo, antes que nada, una familia. Lo llevamos Carlos y Larissa, y nuestros hijos fueron el motivo original — el motivo que no ha cambiado. Por eso el aprendizaje de los más jóvenes está en el centro de todo lo que hacemos, desde los talleres presenciales hasta los cursos online que vamos construyendo, como PitLane.
¿Tienes curiosidad por con qué trabajamos? Aquí lo tienes: las máquinas y herramientas reales que usamos, con especificaciones y el porqué de cada una.
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